5 Errores de Principiante Que Pueden Poner en Riesgo tu Negocio

Cuando comienzas un negocio propio sin experiencia o conocimientos previos para hacerlo, es habitual que cometas lo que yo llamo “errores de principiante”. Seguramente ya lo sabes: por más que tengas años en tu profesión, mucha experiencia y una sólida formación académica, esto no necesariamente te prepara para poner en marcha un negocio propio.

La mayoría de las veces se trata de errores de aprendizaje, y con el tiempo te vas dando cuenta que algunas cosas no están funcionando bien y logras cambiarlas. En algunos casos, implica un importante rediseño de tu negocio y tiempo para adaptarte.

Pero el mayor problema es cuando esos errores se convierten en perpetuos y pueden llegar a costarte la continuidad de tu negocio.

Cinco (5) Errores Que Pueden Poner en Riesgo Tu Negocio

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Error #1 – Querer venderle a todo el mundo

En tantísimas ocasiones me encuentro con lectores, clientes y hasta amigos que me cuentan entusiasmados de su emprendimiento y cuando les pregunto… “bueno, ¿a quién te vas a dedicar? ¿Quién será tu cliente ideal?” ¿A que no adivinas la respuesta?… Sí, en efecto, la respuesta más frecuente que recibo es “yo puedo ayudar a todo el mundo”, o “este servicio es para todos”, o “yo quiero ayudar a todo el que necesite de mi ayuda”. Esto es muy noble. Sí. Pero totalmente impráctico y poco estratégico.

Te dejo esta reflexión: si tu cliente no es único, tú no serás único para tu cliente. ¿Qué significa esto? Si eres un generalista del tipo “cualquier cliente me viene bien”, a tu cliente también le vendrá bien cualquier consultor, diseñador, terapeuta, coach, arquitecto, contador, profesor, (coloca aquí tu profesión), etc. Y por tanto tienes muy bajas probabilidades de que te elija. A buen entendedor…

Error # 2 – Cuántos más clientes, mejor

Sé que en este momento te estás intrigando y pensando… ¿de qué forma esto es un error? Así que voy a ir al grano y a resolver este punto. Cuando vendes servicios profesionales, tu toque personal es lo que marcará la diferencia entre tú y otro profesional con un negocio similar. Y tu cliente te habrá elegido a ti por algo. Hasta aquí estamos de acuerdo, ¿verdad?

Ok,  intenta entonces ponerle “tu toque personal” a 50 clientes al mismo tiempo. O intenta dejar contentos a 25 clientes que quieren tu dedicación casi exclusiva. Seguramente estás dándote una idea de adonde quiero llegar. No voy a decirte cuál es el número correcto.

Tienes que descubrir el número correcto para ti, para tu negocio. Pero recuerda, si quieres a los mejores clientes, debes dedicarte a ellos, hacerles sentir tu presencia, superar sus expectativas, estar cerca de sus necesidades, y una larga lista de etcéteras que es muy difícil que logres si tienes una cantidad inmanejable de clientes. Y si estás preguntándote cómo lograr que tu negocio sea rentable si sólo puedes manejar 10 clientes con un alto nivel de calidad y servicio, el problema no está en el cliente, estará en las tarifas o en cómo diseñaste tu servicio. El camino más fácil (incrementar la cantidad de clientes) no siempre es el más adecuado para tu negocio.

Error # 3 – Tenerle miedo a vender

Este es uno de mis favoritos. Será porque lo escucho también con muchísima frecuencia y es como una premisa entre muchos profesionales independientes.

Esa sensación de que la venta es como una entidad aparte, que se necesitan habilidades tan especiales que sólo algunos iluminados son capaces de adquirir y manejar correctamente, y que todo esto es tan traumático que es preferible que un tercero, que no tiene idea del servicio es más apto que el propio dueño de la compañía para acercarse a un cliente. ¿Te resulta familiar? Vender es sólo conectar una oferta con una demanda. Encontrar un cliente que tenga una necesidad y tratar de resolvérsela a través de tu servicio.

Cuando intentas crear una necesidad (en vez de despertar el interés o ayudar a descubrir el impacto) o “meter a presión” un servicio que no cuadra con lo que tu cliente necesita, allí es donde la venta se convierte en una misión imposible (y éticamente un poquito cuestionable).

Pero mientras tanto, no es más que encontrar un punto de encuentro. ¿Por qué habría alguien más idóneo que tú, que eres quien ha creado la empresa, elegido a los clientes y desarrollado cada servicio con tanta atención para ofrecerlos?

Error # 4 –Tener un día muy ocupado haciendo… lo que no te genera dinero

Este es un error demasiado frecuente, especialmente por quienes comienzan. Pero lamentablemente me he encontrado con muchos empresarios y emprendedores que llevan tiempo en el negocio y no saben cómo hacer productivo su día a día.

La organización, el ser sistemático y disciplinado  no es sólo para estructurar tu día a día. Sino todo lo contrario. Te permite ser más flexible. Si logras identificar qué es lo importante de cada día y te aseguras de hacerlo lo antes posible (antes de  perder tiempo leyendo o contestando correos electrónicos, por ejemplo), si surge algún imprevisto, estarás mejor preparado para responder a él. Y con imprevisto no quiero decir sólo problemas, a veces la posibilidad de un almuerzo más extendido con un colega o amigo, un par de horas adicionales con los hijos o la familia, son motivos muy tentadores que difícilmente puedas consentir cuanto trabajas en empresas de otros. Pero, si eres dueño de tu propia compañía y dueño de tu propio tiempo, ¿por qué no puedes? Justamente por esto último, no eres dueño de tu propio tiempo.

Esto no sólo se resuelve siendo muy organizado, sino también sabiendo monetizar tu tiempo. Esto significa saber qué actividades hacer cada día para “hacer que tu negocio gane dinero”.  Si bien hay estrategias en redes sociales que te ayudan a captar clientes, y está bien visto contestar todos los correos electrónicos, perder 3 ó 4 horas de tu día en estas actividades, no es una buena inversión de tu tiempo diario. Con razón luego te sucede que trabajas horas y horas y parece que no has hecho nada. Y, peor aún, en tu negocio propio no has logrado ningún ingreso! Así que piénsalo dos veces antes de dejarte llevar por lo que el día te depara y mejor, planifica ordenadamente tu día.

Error # 5 – Regalar tus servicios

Si regalas tu tiempo profesional, si regalas tus servicios, si cobras barato o haces descuentos, lo que estás mostrándole a otros y reforzándote a ti mismo es que tus servicios no valen lo suficiente.

Como todo en la vida, los extremos no son recomendables y no estamos diciendo que te conviertas en un taxi y saques tu maquinita de calcular tarifas en cuanto un potencial cliente, colega o hasta un amigo quiere hacerte una consulta. Pero hay una gran diferencia entre un par de preguntas orientativas y aclaratorias o un café de intercambio de opiniones, y dar un servicio por el que habitualmente cobras.

Hay personas malintencionadas y otras simplemente se confunden o no saben poner bien el límite. Depende de ti que les dejes saber hasta dónde pueden contar con tu orientación gratuita y donde comienza tu ayuda privada por la que deberán pagar un precio. Y no temas que se enojen u ofendan por esto. Lo fundamental es que tú debes tener claridad para saber hasta dónde, porque la mayoría de las veces el problema no es del otro sino del límite que TÚ no sabes poner. Y no tengas pena o vergüenza por hacerlo. Piensa que hay personas que realmente han confiado en ti y te han pagado por tus servicios, y no es justo que ellas paguen por algo que le regalas a otro. ¿Te lo has puesto a pensar?

Un punto importante que vale la pena aclarar es que si quieres hacer actividades pro-bono o gratuitas, no tienes por qué dejar de hacerlas. Pero debes poder identificar exactamente cuáles serán las condiciones que tendrán esas personas o empresas a las cuales ayudarás en forma gratuita, cuánto tiempo, qué tipo de servicios ofrecerás y cuál será su retribución (las retribuciones no tienen por qué ser económicas, muchas veces se pueden hacer acuerdos de intercambios muy interesantes entre colegas).

Pero tiene que estar muy bien dibujado el límite en tu negocio. Sino, estarás castigando a un cliente que reconoce tu valor y decide pagarte sin objeción el precio que has pedido, por otro que no ha reconocido ese valor y que decide pedirte rebajas o abusar de tu buena voluntad. ¿Con qué tipo de clientes te gustaría trabajar? ¿A qué tipo de personas te dedicarás? Tú decisión.

¿Qué te han parecido estos 5 errores? ¿Con cuál de ellos te has sentido más identificada?

Por favor, comparte tus opiniones debajo.

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